¿Han experimentado alguna vez esa “locura”, esa “magia”, que los hace ver todo color de rosa, que los hace sentir eufóricos, alegres, vitales, como en las nubes? ¿Sí? ¡Sorpresa! ¡Eso es estar enamorado! Imaginamos lo que estarán pensando: ¡Qué novedad!... Estos dos piensan que inventaron la pólvora…Qué tontería, todo el mundo sabe lo que es estar enamorado…¿ qué estudios e investigaciones tuvieron que hacer para llegar a esa asombrosa conclusión?... Tranquilos, tranquilos, ya les explicamos. Hay quienes definen al enamoramiento como un “estado alterado de conciencia”, lo que en palabras más sencillas es que las emociones y las actitudes quedan fuera de control. El enamorado experimenta una serie de cambios que le hacen percibir las cosas como él le gustaría que fueran, y no como, en la mayoría de los casos, realmente son. El gran protagonista de estos cambios es, cuando no, el cerebro. Cuando se desencadena el proceso, el cerebro produce una cantidad elevada de endorfinas y encefalinas, sustancias parecidas al opio y la morfina, así como feniletilamina, que es como las anfetaminas. Las endorfinas son las que nos dan esa sensación de bienestar, euforia y relajamiento, que sentimos después de un orgasmo. Las encefalinas son como analgésicos, o sea que nos quitan o atenúan dolores, y la feniletilamina es un estimulante. ¡Qué mezcla! Cuando estamos enamorados nos sentimos tan bien porque estamos “drogados”con estas sustancias. Otros investigadores sostienen que la gran responsable del enamoramiento es la dopamina, sustancia también producida por el cerebro, y que produce sentimientos de satisfacción y placer. Si a todo esto le agregamos testosterona(hormona sexual masculina)( las mujeres también la producen sólo que en menor cantidad), ya tenemos todos los ingredientes necesarios para un enamoramiento. Pero hay más. Se sostiene también que anda por ahí mezclada en el asunto otra sustancia, la serotonina, la cual nos ayuda a superar situaciones estresantes. El enamorado tendría bajos niveles de esta sustancia, asi como también los tienen quienes presentan un síndrome obsesivo-compulsivo. El alcohol también baja los niveles de serotonina, lo que explicaría porque el príncipe o princesa que conocimos la noche anterior en un bar , y con quien nos obsesionamos, al otro día se transforma en un sapo con verrugas. El enamoramiento dura entre
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